El pensamiento de querer crecer me ha abandonado.
Quiero ser consumida en los vicios de tu mente, quiero que extraigas cada parte que en algún futuro dejará de ser yo, quiero dejar de ser.
Miro a la noche vacía, el negro es lo que te rodea cuando no ves, no puedo leer ni tu nombre ni el mío. El mundo ha decidido que los nombres siempre fueron innecesarios.
Y es cuanto empiezo a flotar, o lo que yo supongo que es flotar, que doy cuenta, no existo si no quiero existir. Abandono lentamente lo que antes era tu casa, llena de tu calor, llena de tus toques que daban pequeñas alegrías a lo que antes fui, y ahora que no soy, no lo siento, pero pensaría que lo harían aún.
Pero ya no puedo pensar.
El mundo sigue, pero el que fue mío se detuvo.
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