Quizás hoy no es mi día.
Es bello verte a ti mirarme con aquellos ojos llenos de dulzura, de un jugueteo sutil casi envolvedor, seductor como tus labios que con simple murmuros me conquistan sin mayor trabajo. Oh, ¿cuántas noches sin conciliar sueño por esos labios?
A veces pienso, y esto es malo, ¿dónde terminas tú y dónde empiezo yo?
Ah, que los suspiros escapan mis labios cada vez que tus dulces ronrroneos llegan a mis oídos. ¡Que magnificiencia de persona, que increible apariencia, que inalcanzable belleza!
Que mis exclamaciones lleguen a tus perfectos oídos es un placer tan grande que podría dejar este mundo en este instante. Oh, tal es mi admiración y tal es mi adicción que haría lo que sea por satisfacerte, mi vida. Eres perfección y que no te lo nieguen.
Dame un poco de tiempo, cariño. Si es que te tengo tan cerca, podrías abandonarme.
Ah, cruel adicción, ¿qué es lo que guardas dentro de ti? Lo quiero todo, todo, todo.
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